En esta ocasión les
quiero contar un poco acerca de mi búsqueda personal de trabajo, como ya les había
dicho yo soy maestra una profesión que ya tiene muchos miembros. Entonces como
todos salí de la facultad con la esperanza de encontrar un trabajo y que de
preferencia tuviera buen horario o fuera de fácil acceso; que engañada estaba,
no sabía a lo que me enfrentaba.
Mi primer paso fue
repartir curriculums, en algunos lugares me recibieron muy bien y en otros a
penas y me miraron, me sentí un tanto estúpida pero no tenía opción necesitaba conseguir
un empleo y esta era una forma para acercarme a ello.
En otras escuelas me
dijeron: “vuelve cuando tengas tu título o cédula profesional” cosa que
obviamente no tengo en este momento porque acabo de salir de la escuela; mi
experiencia con distintos niveles educativos no importaba porque aun soy pasante.
En mi búsqueda de empleo
me encontré que hay varios portales en internet en los que puedes encontrar
empleo, pero por más que buscaba no me encontraba ningún empleo de maestra en
mi estado.
Al paso de los días logre
encontrar un par de empleos pero eran terriblemente pagados, es una vergüenza que
quieran pagarle a una persona $1,600 al MES, si no leyeron mal, el pago era
mensual y debería de trabajar cinco horas diarias o sea que ellos querían un
empleado que trabajara 25 hrs a la semana por $400 que clase de empleo es este,
ni siquiera de estudiante tuve un empleo tan mal pagado.
Así que con estas terribles
ofertas a la vista no tenía mucho de donde elegir, mientras tanto yo seguía sobreviviendo
impartiendo asesorías privadas, que me daban a ganar muy bien pero que no eran
tan recurrentes como yo quisiera.
Mi búsqueda implacable continuo,
y la llame así porque hubo ocasiones en las que me sentí derrotada, creí que a
lo mejor no encontraría nada, me desespere y recupere muchas veces, hasta que entendí
que todo llegaría a su momento.
Una vez que comprendí que
las cosas no se pueden forzar decidí darme unos días para meditar mi situación
y dejar que todo fluyera según debía. Seguí en esta búsqueda de empleo pero ya con
más calma y sin tanta presión, sin sentirme culpable por no tener un empleo
fijo y con el apoyo incondicional de mi familia que fue lo que más me ayudo a tranquilizarme.
